La actividad salinera de Santa Pola se origina en finales del XIX, cuando se comienza a aprovechar las buenas condiciones del lugar (clima seco y soleado y suelos llanos e impermeables). Se construyeron diques para separar y retener el agua del mar que previamente se había extraído mediante norias de tracción animal.
El transporte de la sal hasta los barcos se realizaba mediante vagonetas que llevaban el producto hasta las gabarras situadas en el embarcadero. Este sistema persistió hasta principios de los años setenta, cuando se comenzó a utilizar el puerto de Santa Pola y se modernizó la producción mediante cintas transportadoras, máquinas de centrifugado de la sal, etc.
En la zona más cercana al mar existen algunas casamatas o búnkers de la guerra civil. La zona estuvo hasta el final de la guerra incluida en el bando republicano y estas fortificaciones eran puntos de observación de posibles incursiones áereas de bombarderos del bando nacional.
Para finalizar, unas fotografías del atardecer y de la vegetación (escasa) de la zona:







