
Si por algo es conocida la Ermita es por su vinculación con la Semana Santa. Desde 1946 parte de ella la procesión más famosa de la Semana Santa alicantina. Se celebra el miércoles santo y su atractivo radica en la gran dificultad del recorrido de los pasos por las angostas calles del barrio, si bien no es menos espectacular la posterior subida de los costaleros con los pasos corriendo calles arriba.
Además, desde hace unos años, en los meses de julio y agosto se celebran en la plaza de la Ermita una serie de veladas de música clásica organizadas por la Asociación de Amigos del Conservatorio.


Una vez llegados a la Ermita, podemos observar la vista del Castillo de Santa Bárbara en lo alto del Benacantil, con algunas de las casas del casco antiguo a su falda.
Por último, una imagen panorámica de la a magnífica perspectiva que se divisa desde la explanada de la Ermita.
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